lunes, 16 de marzo de 2026

El Acto de Conmemoración del Gobernador Miguel Ragone en el Instituto "Abuelas de Plaza de Mayo" a Cincuenta Años del Golpe Cívico-Militar

A cincuenta años del golpe cívico-militar, una pared de un instituto terciario salteño se convirtió en un sitio de memoria activa.

El 16 de marzo de 2026, el Instituto de Educación Superior "Abuelas de Plaza de Mayo" recibió el retrato del gobernador Miguel Ragone, detenido y desaparecido el 11 de marzo de 1976. El acto no fue una efeméride protocolar. Fue el encuentro entre la memoria de un nieto y la memoria viva de quienes trabajaron codo a codo con el gobernador: las secretarias de Acción Social, las directoras de escuelas rurales en la Puna, los referentes de derechos humanos que sostuvieron el relato durante décadas de silencio.

Fernando "Pequeño" Ragone habló ante estudiantes de comunicación sobre justicia social, sobre el Estado que debía cuidar a las familias y las hizo desaparecer, sobre la diferencia entre dar el pescado y enseñar a pescar cuando el estómago está vacío.

El cuadro quedó colgado junto a Estela de Carlotto y San Martín. La conversación, en cambio, siguió en el aula, incómoda y necesaria.

Una crónica sobre memoria, territorio y pedagogía política en la Salta de hoy 

Memoria, Territorio y Pedagogía Política

El Acto de Conmemoración del Gobernador Miguel Ragone en el Instituto "Abuelas de Plaza de Mayo" a Cincuenta Años del Golpe Cívico-Militar

Salta, 16 de marzo de 2026

 

Desarrollado por Fernando Pequeño Ragone,
asistido con NotebookLM, y Claude IA.
A cerca de mi escritura con IA [1]

 

Resumen

El presente ensayo analiza el acto de conmemoración del gobernador salteño Miguel Ragone y la donación de su retrato al Instituto de Educación Superior "Abuelas de Plaza de Mayo", celebrado el 16 de marzo de 2026 en el marco de los cincuenta años del golpe cívico-militar en Argentina. A partir de un análisis discursivo detallado de los distintos momentos que compusieron la jornada —la charla informal previa al acto, los discursos oficiales, la entrevista de estudiantes de comunicación, el reencuentro con los ex colaboradores de la gestión ragonista y el debate en el aula sobre identidad religiosa y memoria—, el ensayo examina de qué manera se articulan la memoria subterránea, el trabajo de memoria colectivo y la territorialización de los símbolos como prácticas activas de justicia transicional. El marco teórico integrado convoca los aportes de Michael Pollak (2006), Elizabeth Jelin (2002), Ludmila Catela Da Silva (2010) y Diana Maffía (2007) para interpretar la complejidad de un evento que, lejos de constituir una efeméride vacía, revela la tensión permanente entre memoria privada y memoria pública, entre subjetividad afectiva y demanda política. El ensayo concluye que, a medio siglo del terrorismo de Estado, el acto representa un momento paradigmático en que la memoria en Argentina ha logrado transitar del reclamo familiar a la pedagogía política institucionalizada.

 

Palabras clave: memoria colectiva, terrorismo de Estado, Miguel Ragone, justicia transicional, pedagogía política, Argentina.

 

 Sintesis  uno


 

Contenidos:

 

Resumen

I. La Memoria como Práctica Viva: Introducción al Acontecimiento

II. La Memoria Subterránea en la Antesala del Acto: Las "Siete Chicas del Doctor"

II.1. La Genealogía Laboral como Memoria de Cercanía

II.2. La Ética de Gestión: El Sueldo como Acto Político

II.3. La Territorialidad Expandida: De la Plaza 9 de Julio a la Puna

III. El Acto Oficial: Institucionalización de la Memoria y Disputa Simbólica

III.1. El Director como Emprendedor Institucional de la Memoria

III.2. La Moderadora: La Micro-Circulación de la Memoria

III.3. Fernando Ragone: Pedagogía Política ante la Comunidad Escolar

III.3.a. La Mutación Criminal del Estado

III.3.b. La Ruptura del Orden Feudal: Salta como Laboratorio Político

III.3.c. La Justicia Social como Imperativo Material: La Metáfora de la Caña y el Pescado

III.4. El Rito del Retrato: Territorialización y Capital Simbólico

IV. De lo Oficial a lo Reflexivo: La Entrevista de los Estudiantes de Comunicación

IV.1. La Transición de la Memoria Silenciada a la Memoria de Justicia

IV.2. La Vigencia del Proyecto Ragonista: Extractivismo y Justicia Social

IV.3. La Memoria como Terreno de Disputa: Contra el Uso Burocrático del Pasado

IV.4. La Entrevista como Bisagra Pedagógica: Diferencias con el Discurso Oficial

V. El Corazón Humano del Acto: Fernando Ragone y el Reencuentro con Mercedes "Chuli" Ochoa

V.1. El Reconocimiento y la Legitimación de la Memoria Subterránea

V.2. La Perspectiva de Género en la Gestión Ragonista

V.3. Las Escalas de la Memoria: Del Centro a la Puna

VI. El Disenso en el Aula: Fe, Memoria y Pedagogía de la Alteridad

VI.1. La Génesis de la Tensión: Cuando la Memoria Incomoda

VI.2. La Estrategia de Fernando: Pedagogía sin Imposición

VI.3. La Densidad Emocional del Momento y su Mérito Histórico

VII. El Cierre y la Evaluación: Tensiones de Memoria, Laicidad e Identidad en la Salida del Instituto

VII.1. La Evaluación del Disenso Religioso: Laicidad como Conquista Política

VII.2. La Eficacia Pedagógica y el Perfil del Estudiantado

VII.3. El Cansancio como Evidencia: La Memoria como Trabajo

VIII. Marco Teórico Integrado: Memoria, Territorio y Subjetividad Política

VIII.1. Michael Pollak: La Emergencia de las Memorias Subterráneas

VIII.2. Elizabeth Jelin: Las Batallas por la Memoria y el Trabajo de los Emprendedores

VIII.3. Ludmila Catela Da Silva: La Territorialización y los Objetos como Artefactos de Memoria

VIII.4. Diana Maffía: La Politización de lo Privado y la Subjetividad Política

IX. Conclusiones: La Memoria como Pedagogía Política a Medio Siglo del Golpe

Referencias



Síntesis dos

I. La Memoria como Práctica Viva: Introducción al Acontecimiento

El 16 de marzo de 2026, en el Instituto de Educación Superior "Abuelas de Plaza de Mayo" de la ciudad de Salta, se desarrolló un acto de conmemoración singular. Su motivo inmediato fue la donación -por parte de la Asociación Miguel Ragone- de un retrato del ex gobernador provincial, figura detenida y desaparecida el 11 de marzo de 1976, días antes del golpe de Estado que instauró la última dictadura cívico-militar en Argentina. Sin embargo, la significación del evento excedió con creces ese gesto protocolar. En torno al cuadro, sus bastidores, los discursos, los silencios y las conversaciones que lo rodearon, se desplegó una densa trama de memorias, afectos, disputas y pedagogías que este ensayo se propone analizar en profundidad.

El evento se inscribió en la conmemoración de los cincuenta años del golpe, una efeméride que convocó en toda la Argentina una renovada atención sobre el pasado reciente. No obstante, en Salta ese aniversario adquirió coordenadas específicas: la represión en la provincia tuvo sus propios actores, sus propias víctimas y sus propias formas de encubrimiento y resistencia. La desaparición de Ragone, primer gobernador constitucional electo tras la proscripción del peronismo, representó un momento fundacional del terrorismo de Estado provincial. Conmemorar su figura en un instituto educativo que lleva el nombre de las Abuelas de Plaza de Mayo implicó, así, una doble territorialización simbólica: la del cuerpo político del gobernador y la del cuerpo institucional de un movimiento de mujeres que hizo del duelo privado una práctica política global.

Para analizar este acontecimiento, el presente ensayo adopta un enfoque de análisis discursivo informado por cuatro tradiciones teóricas complementarias. Los aportes de Michael Pollak sobre la memoria, el olvido y el silencio permiten comprender cómo los testimonios de quienes rodearon a Ragone en vida emergen como memorias subterráneas que el acto torna públicas. Los desarrollos de Elizabeth Jelin sobre el trabajo de memoria y las batallas por la memoria ofrecen herramientas para interpretar la dimensión política de cada intervención. La perspectiva de Ludmila Catela Da Silva sobre la territorialización de la memoria y los objetos como artefactos simbólicos resulta fundamental para entender el significado del cuadro colgado en el rectorado. Por último, la reflexión de Diana Maffía sobre subjetividad política y la politización de lo privado ilumina el papel de las mujeres —las "siete chicas del doctor"— y de las propias Abuelas en la construcción de un nuevo sujeto político.

El ensayo se organiza siguiendo la estructura del acontecimiento tal como se desplegó en la jornada del 16 de marzo de 2026, desde la charla informal previa hasta el debate final a la salida del establecimiento. Cada sección recupera los argumentos de los interlocutores, los articula con el marco teórico y propone una valoración del significado histórico de cada momento.

 

II. La Memoria Subterránea en la Antesala del Acto: Las "Siete Chicas del Doctor"

Antes de que el acto oficial comenzara, en el salón del instituto se producía un intercambio aparentemente espontáneo que, sin embargo, contenía en sí mismo toda la densidad histórica de la jornada. Fernando Pequeño Ragone, nieto del gobernador desaparecido y presidente de la Asociación Ragone, conversaba con Mercedes "Chuli" Ochoa, exdirectora de escuela rural y exintegrante del equipo de Acción Social de la gobernación de 1973, y con el señor Ochoa, su esposo. Esa conversación informal, identificada en el análisis original como una "zona de contacto" entre la memoria familiar del nieto y la memoria vivencial de los ex colaboradores, constituía en realidad un rito de legitimación previo al rito oficial.

II.1. La Genealogía Laboral como Memoria de Cercanía

El primer eje de la conversación fue la reconstrucción del mapa humano de la gobernación ragonista. Mercedes Ochoa se identificó como parte de "las siete chicas del doctor", grupo de secretarias encargadas de la gestión de Acción Social. El uso de apodos —"Chuli", "Pepa", "Chicha"— activó lo que podría denominarse, siguiendo a Pollak (2006), una "memoria de cercanía": un modo de recordar que humaniza la gestión pública y transforma la burocracia estatal en un entramado de lazos afectivos casi familiares.

Esta humanización no era políticamente inocente. Al nombrarse con esos diminutivos, Mercedes Ochoa y Fernando Ragone no solo evocaban afectos: estaban desmontando la imagen del gobernador como figura de bronce para restituirle su espesor cotidiano. En términos de Catela Da Silva (2010), se trataba de una operación de "des-monumentalización" que preparaba el terreno para que el retrato que sería colgado en el rectorado no fuera leído como el símbolo frío de un prócer, sino como la imagen viva de un hombre que trabajaba codo a codo con secretarias y directoras de escuela rural.

II.2. La Ética de Gestión: El Sueldo como Acto Político

El segundo eje de la charla previa introdujo un dato concreto de enorme potencia simbólica: Mercedes Ochoa relató que el gobernador Ragone destinaba una parte de su propio salario a solventar las necesidades que llegaban a la oficina de Acción Social cuando el presupuesto oficial no alcanzaba. Este dato no era anecdótico. Establecía una diferencia ética fundamental que Fernando Ragone retomó minutos después en su discurso ante los estudiantes: la política entendida como práctica de sacrificio personal, no como administración de recursos.

En términos de Jelin (2002), este fragmento de la memoria de Mercedes Ochoa funcionó como "capital simbólico" que Fernando Ragone capitalizó en el acto formal. El trabajo de memoria, tal como Jelin lo entiende, es siempre una labor activa: supone un sujeto que recoge, organiza y da sentido a los fragmentos dispersos del pasado para insertarlos en un relato colectivo. Fernando actuó, en ese momento previo, como receptor y organizador de la memoria de Mercedes, preparándola para su circulación pública.

II.3. La Territorialidad Expandida: De la Plaza 9 de Julio a la Puna

El tercer eje de la conversación desplazó la escala geográfica del relato. Al mencionar su trayectoria como directora en las escuelas rurales de Camche y La Sanja, en plena Puna salteña, Mercedes Ochoa extendió la geografía del proyecto ragonista más allá del centro político de la capital. Fernando Ragone validó ese relato afirmando que él mismo había visitado esa escuela, estableciendo así un vínculo territorial entre la familia y los trabajadores del Estado ragonista que habían llevado la política social hasta los cerros.

Esta "cartografía de la memoria", en términos de Catela Da Silva (2010), es fundamental: la memoria no es abstracta ni universal; tiene coordenadas geográficas precisas. La gobernación ragonista no fue solo una gestión capital-centrista, sino un proyecto con capilaridad en los territorios más alejados de la provincia. Ese dato, emergido en la charla informal, dotó al acto oficial de una densidad territorial que ningún discurso formal podría haber producido por sí solo.

 

III. El Acto Oficial: Institucionalización de la Memoria y Disputa Simbólica

El acto oficial fue conducido por el director del establecimiento, Marcelo Segura, y articulado por una estudiante en rol de moderadora, identificada en el análisis como "futura locutora". La intervención central correspondió a Fernando Ragone. El análisis de los tres interlocutores revela una estructura discursiva en capas: la capa institucional y protocolar del director, la capa de legitimación política de la moderadora y la capa ideológica y afectiva del nieto.

III.1. El Director como Emprendedor Institucional de la Memoria

El discurso de Marcelo Segura se centró en la institucionalización de la memoria dentro del espacio educativo. Al definir la gestión de Ragone como un hito "casi insuperable" por su "mirada social" y su compromiso con la educación pública, el director no realizó un mero acto administrativo de recepción del cuadro. Construyó, en términos de Jelin (2002), un "emprendimiento de memoria" que convirtió a la escuela en un agente activo de la disputa por el sentido del pasado.

Su gesto más significativo fue la decisión de ubicar el retrato de Ragone junto a figuras como San Martín, Estela de Carlotto y Juana Azurduy en la sala de directivos. Esa decisión no era inocente: establecía una jerarquía simbólica que colocaba al gobernador desaparecido en el panteón de los grandes referentes sociales y políticos de la nación. Siguiendo a Catela Da Silva (2010), la pared del rectorado se transformaba así en un "sitio de memoria activa": un espacio en el que el pasado no se almacena sino que irradia significados hacia el presente.

El director utilizó además la categoría de "Estado terrorista" para enmarcar la desaparición de Ragone, alineándose con los consensos construidos por la justicia transicional argentina. Esta operación conceptual fue políticamente relevante en el contexto de 2026: en un momento en que el discurso público nacional tendía a cuestionar las narrativas sobre la dictadura, el director reafirmó desde la institución educativa la centralidad de esa categoría para nombrar lo ocurrido.

III.2. La Moderadora: La Micro-Circulación de la Memoria

La estudiante en rol de moderadora cumplió una función que en apariencia fue meramente protocolar —la lectura de las organizaciones e instituciones presentes—, pero que en términos de análisis discursivo resultó políticamente significativa. Al nombrar a la CTA, la Asociación Coca Gallardo, H.I.J.O.S. Salta y la Liga Argentina por los Derechos Humanos, la moderadora trazó el mapa de las redes organizacionales que sostienen la memoria colectiva en la provincia.

Su mención de los "materiales para trabajar" destinados a las aulas introdujo, además, una perspectiva pedagógica que desbordaba el acto ceremonial: la memoria no debía quedarse colgada en la pared junto al retrato, sino circular por las aulas como insumo para la formación de las nuevas generaciones. En términos de Pollak (2006), la moderadora aseguró que la memoria emergente no se cristalizara como "memoria oficial" estática, sino que mantuviera su capacidad de interpelar activamente a los sujetos que la reciben.

III.3. Fernando Ragone: Pedagogía Política ante la Comunidad Escolar






















El discurso de Fernando Ragone constituyó el momento central del acto y puede analizarse en torno a tres proposiciones mayores articuladas entre sí.

III.3.a. La Mutación Criminal del Estado

La primera proposición de Fernando Ragone fue la conceptualización del Estado como un organismo que traicionó su contrato social básico. Su afirmación de que "el Estado que debía cuidar a nuestras familias las hizo desaparecer" no fue una queja personal: fue una definición política del golpe como un momento de transformación del Estado en un instrumento de terror. Esa categorización coincidía con los consensos de la justicia transicional argentina, pero en boca del nieto del gobernador adquiría una dimensión biográfica que le otorgaba una autoridad testimonial que ninguna categoría académica podría reproducir.

Para los estudiantes de comunicación presentes —formados para producir relatos sobre la realidad social—, esa proposición fue una lección práctica sobre la politización del lenguaje: nombrando al Estado como terrorista, Ragone les enseñaba que las categorías con las que se describe el pasado son siempre el resultado de una disputa, nunca de una evidencia neutral.

III.3.b. La Ruptura del Orden Feudal: Salta como Laboratorio Político

La segunda proposición del discurso de Fernando Ragone fue la caracterización de la Salta previa a 1973 como una "sociedad feudal" sometida a un "régimen autoritario" y a una "religión católica aplastante con el sentido del pecado". Esta descripción fue históricamente relevante: señalaba que la importancia de la gestión de Miguel Ragone no radicaba solo en sus políticas concretas, sino en la magnitud del cambio estructural que representó en el contexto provincial.

Al mismo tiempo, esa proposición sembraba la semilla de la tensión que estallaría más tarde en el aula, cuando un estudiante identificado con la iglesia católica interpelara el relato. La caracterización de la institución eclesiástica como parte del sistema de poder represivo resultó inevitablemente perturbadora para quienes sostenían en ella una identidad personal. Fernando Ragone, sin embargo, no evitó esa tensión: la produjo deliberadamente, como parte de una pedagogía política que apostaba por la incomodidad como condición del pensamiento crítico.

III.3.c. La Justicia Social como Imperativo Material: La Metáfora de la Caña y el Pescado

La tercera proposición del discurso fue, acaso, la más original y la de mayor impacto pedagógico. Frente a los discursos contemporáneos de meritocracia —que en el contexto político argentino de 2026 tenían una presencia hegemónica en el debate público—, Fernando Ragone propuso una crítica desde la práctica política concreta: la política es la posibilidad de que la gente pueda tener la caña y pueda tener el pescado para no morirse de hambre.

La metáfora desarticulaba el argumento liberal habitual —enseñar a pescar en lugar de dar el pescado— al señalar que ninguna de las dos cosas es posible sin condiciones materiales previas garantizadas por el Estado. Fue una intervención al mismo tiempo filosófica y práctica que, en el contexto de un instituto terciario, funcionó como una lección magistral de teoría política aplicada al territorio salteño.

Según el marco analítico de Jelin (2002), esta intervención representó el núcleo de la "batalla por la memoria": Fernando Ragone no solo reivindicó a su abuelo como víctima del terrorismo de Estado, sino que reivindicó el programa político que su gestión representó como una respuesta aún vigente a los problemas del presente.

III.4. El Rito del Retrato: Territorialización y Capital Simbólico


El momento en que Fernando Ragone fue invitado por el director a colocar el cuadro de su abuelo en el rectorado fue calificado por los presentes como "trascendental". Analizado desde el marco de Catela Da Silva (2010), ese gesto constituyó el punto culminante del proceso de territorialización de la memoria que el acto había estado construyendo a lo largo de toda la jornada.

El retrato dejó de ser una foto familiar para convertirse en un objeto sagrado-laico que "irradia un mensaje" en el espacio simbólico del colegio. Al compartir pared con Estela de Carlotto, Juana Azurduy y San Martín, Miguel Ragone fue integrado al panteón de los grandes referentes sociales que la institución reconoce como sus ancestros espirituales. La imagen del nieto colocando el retrato del abuelo gobernador en las paredes de una institución que lleva el nombre de las mujeres que buscaron a sus nietos cerró un círculo de reparación simbólica que ningún discurso podría haber producido sin ese gesto corporal y visual.

 

IV. De lo Oficial a lo Reflexivo: La Entrevista de los Estudiantes de Comunicación

Inmediatamente después del acto, en el "aula radio" del instituto, un grupo de estudiantes coordinados por Abigail como entrevistadora principal realizó una entrevista a Fernando Ragone para el canal de YouTube de la institución. Ese espacio fue cualitativamente diferente del acto oficial: si este había sido un rito de legitimación colectiva, la entrevista fue un ejercicio de subjetivación individual en el que Fernando se permitió ser interrogado, dudar y exponer su propia ambivalencia.

IV.1. La Transición de la Memoria Silenciada a la Memoria de Justicia

La primera proposición central de la entrevista fue la narración del propio itinerario de Fernando Ragone como sujeto de memoria. Describió los treinta años de silencio que mediaron entre la desaparición de su abuelo (1976) y el año 2006, cuando la anulación de las leyes de impunidad abrió el camino a los juicios y la "sociedad lo interpeló", en sus propias palabras, permitiéndole completar su identidad a través del activismo y la búsqueda de justicia.

Ese relato ilustraba con precisión biográfica lo que Pollak (2006) define como la emergencia de las memorias subterráneas al espacio público. El silencio de Fernando no había sido olvido sino supresión: una operación activa de contención de la memoria que durante décadas circuló solo en círculos íntimos y que encontró, en las condiciones políticas de 2006, el marco social necesario para emerger. La entrevista en el aula radio fue, en ese sentido, un ejercicio de producción de subjetividad política ante las nuevas generaciones.

IV.2. La Vigencia del Proyecto Ragonista: Extractivismo y Justicia Social

La segunda proposición de la entrevista vinculó la desaparición de Ragone con la imposición de un modelo de acumulación basado en la extracción de recursos naturales y la dependencia colonial. Fernando comparó la gestión de 1973 —que buscaba que la riqueza quedara para la gente— con la situación de 2026, criticando explícitamente la entrega de recursos como el litio y la violencia institucional del gobierno nacional de ese momento.

Esta articulación entre el pasado y el presente fue uno de los rasgos más originales del discurso de Fernando en la entrevista. Mientras que en el acto oficial esa conexión se realizó de manera más tangencial, en el espacio más íntimo de la entrevista Fernando se permitió ser explícito sobre su lectura política de la coyuntura. En términos de Jelin (2002), esta operación es el corazón del "trabajo de memoria": no se trata de preservar el pasado como reliquia, sino de interrogarlo para iluminar el presente.

IV.3. La Memoria como Terreno de Disputa: Contra el Uso Burocrático del Pasado

La tercera proposición central de la entrevista fue una reflexión teórica sobre la naturaleza de la memoria. Fernando Ragone definió la memoria no como un soporte material —foto, papel, cuadro—, sino como la acción de los vivos de interrogar ese soporte. Advirtió sobre el peligro del "uso burocrático" de la memoria por parte del Estado, citando como ejemplo la figura de Güemes, a quien las "clases oligárquicas" convirtieron en un "bronce muerto".

Esta reflexión resonaba directamente con el marco conceptual de Jelin (2002), aunque Fernando la formuló desde su experiencia personal y no desde la academia. Al hacerlo, realizó una operación de democratización del pensamiento teórico: puso en circulación, ante estudiantes de comunicación, categorías complejas sobre la memoria colectiva de un modo accesible y anclado en la realidad local salteña.

IV.4. La Entrevista como Bisagra Pedagógica: Diferencias con el Discurso Oficial

El análisis comparativo entre el discurso de Fernando en el acto y su discurso en la entrevista revela dos registros complementarios. En el acto, el discurso fue estratégico y territorial: orientado al reconocimiento institucional, al agradecimiento a los compañeros y a la colocación del retrato como acto de soberanía simbólica. Era un discurso del "nosotros", de la comunidad de memoria. En la entrevista, en cambio, el discurso fue reflexivo y teórico-político: Fernando exploró su propia ambivalencia, el "asedio constante" que implica ser el portador de esa historia y las críticas estructurales al modelo económico vigente. Era un discurso del "yo" inserto en la historia.

Esta diferencia no fue una contradicción sino una complementariedad. El acto legitimó públicamente la memoria de Ragone; la entrevista la humanizó y la complejizó. Juntas, las dos intervenciones ofrecieron a los estudiantes de comunicación un modelo de cómo el sujeto de memoria puede habitar simultáneamente la dimensión pública y la dimensión privada de su relato, sin que ninguna anule a la otra.

 

V. El Corazón Humano del Acto: Fernando Ragone y el Reencuentro con Mercedes "Chuli" Ochoa

La conversación entre Fernando Ragone y el matrimonio Ochoa —Mercedes, conocida como "Chuli" o "Chicha", y su esposo— atravesó distintos momentos de la jornada, desde la charla informal previa hasta el agradecimiento público en el discurso central. Esa conversación constituyó, en palabras del análisis original, "el corazón humano del acto", y su mérito radicó en la des-monumentalización de la figura de Miguel Ragone.

V.1. El Reconocimiento y la Legitimación de la Memoria Subterránea

Al identificar públicamente a Mercedes Ochoa como una de las "siete chicas del doctor" y al agradecer su presencia ante los estudiantes, Fernando Ragone realizó una operación política de enorme significación. Convirtió a dos asistentes anónimos —una señora mayor y su esposo— en pilares de legitimidad histórica. Según Pollak (2006), Mercedes Ochoa representaba exactamente el tipo de memoria subterránea que el terrorismo de Estado intentó silenciar: la de quienes conocieron al gobernador no como figura pública sino como ser humano concreto, y cuyo testimonio permite recuperar la dimensión ética cotidiana de su gestión.

Al nombrarla con sus apodos familiares —"Chicha", "Chuli"— Fernando no solo la humanizaba: realizaba ante los estudiantes una demostración de cómo la intimidad y la política se entrelazan en la práctica de la memoria. El señor Ochoa, nombrado también en el discurso, personificó el acompañamiento generacional: los que no participaron directamente de la gestión pero sostuvieron, a lo largo de los años, la memoria de quienes sí lo hicieron.

V.2. La Perspectiva de Género en la Gestión Ragonista

El énfasis en las "siete chicas del doctor" abre una lectura desde el género que resulta políticamente relevante. Maffía (2007) observa que las estructuras de cuidado y asistencia social son tradicionalmente feminizadas y políticamente subestimadas. El equipo de Acción Social de la gobernación de Ragone, compuesto en su mayoría por mujeres, fue el motor de la política social más concreta y territorial de la gestión: la que llegaba directamente a las familias con necesidades urgentes.

Al reivindicar esa labor, Fernando Ragone —un descendiente varón— realizó una subversión de las jerarquías tradicionales de la memoria: reconoció que el legado más profundo de su abuelo no fue solo la figura del gobernador sino el entramado humano, mayoritariamente femenino, que hizo posible su proyecto político. En los términos de Maffía (2007), esa operación visibilizó el trabajo feminizado de los cuidados como dimensión constitutiva de la política, no como su acompañamiento marginal.

V.3. Las Escalas de la Memoria: Del Centro a la Puna

La mención de las escuelas rurales de la Puna en las que trabajó Mercedes Ochoa configuró lo que Catela Da Silva (2010) denomina "escalas de la memoria": la articulación entre la gran política —la gobernación, la plaza 9 de Julio, la legislatura— y la micro-historia —la escuela en los cerros, la directora que lleva los materiales en mula—. Esa articulación de escalas es precisamente lo que impide que la figura de Ragone sea fetichizada como la del "gran hombre" que actuó solo desde el vértice del poder.

El proyecto ragonista fue, según este análisis, un proyecto capilar: tuvo presencia en cada rincón de la provincia, y esa presencia fue posible gracias al trabajo de mujeres como Mercedes Ochoa. El reencuentro entre Fernando y los esposos Ochoa en el marco del acto no fue un momento sentimental accesorio: fue la evidencia empírica más contundente de que el gobernador desaparecido no fue una excepción heroica, sino la expresión más visible de un movimiento social más amplio.

 

VI. El Disenso en el Aula: Fe, Memoria y Pedagogía de la Alteridad

El momento más complejo y, en cierto sentido, más revelador de la jornada se produjo durante la charla en el aula, cuando un estudiante varón manifestó su fuerte adscripción a la iglesia católica y cuestionó las categorías críticas vertidas sobre la institución eclesiástica durante el acto. Ese episodio no fue un accidente ni una perturbación del orden del acto: fue su consecuencia lógica y, paradójicamente, su confirmación más elocuente.

VI.1. La Génesis de la Tensión: Cuando la Memoria Incomoda

La tensión tuvo su origen en la caracterización que Fernando Ragone había realizado, en su discurso central, de la Salta previa a 1973 como una "sociedad feudal" sometida a una "religión católica aplastante con el sentido del pecado". Esa afirmación no era historiográficamente controvertible: la iglesia católica salteña había tenido, en efecto, un rol significativo en la configuración del orden conservador provincial y, más tarde, en su relación con el régimen militar. Sin embargo, para un estudiante que sostenía en su fe una identidad personal central, la categoría resultaba perturbadora.

El aula se convirtió así, en términos de Jelin (2002), en un escenario de "batalla por la memoria": el estudiante disputaba el capital simbólico de la verdad histórica desde su identidad religiosa. Su reacción fue descrita por los propios participantes como la de alguien "muy sacado", lo que revelaba que la memoria en el aula no produce recepción pasiva, sino activación de subjetividades.

VI.2. La Estrategia de Fernando: Pedagogía sin Imposición

Ante ese desafío, Fernando Ragone desplegó una estrategia de pedagogía de la escucha que merece un análisis detallado. Lejos de confrontar la fe del estudiante, propuso que la diversidad de respuestas ante el pasado es "normal y aceptable" dentro de una construcción colectiva de memoria. Su posición fue que la memoria no es un dogma sino un terreno de disputas, y que esa condición conflictiva no es un defecto sino una virtud democrática.

La operación intelectual más sofisticada de Fernando en ese momento fue el desplazamiento que realizó: invitó al estudiante a "interrogar" la historia política de la institución eclesiástica sin pedirle que abandonara su fe personal. En términos de Maffía (2007), esa estrategia buscó construir ciudadanía sin destruir subjetividad: interpelar al joven como sujeto político capaz de producir su propio discurso, sin pedirle que renunciara a su identidad.

Esa distinción —entre la fe como opción personal y el poder institucional de la iglesia como actor político— fue el núcleo de la pedagogía que Fernando desplegó en el aula. Al formularla, enseñó a los futuros comunicadores presentes una lección fundamental: que la memoria crítica no exige la conversión de quienes la escuchan, sino su disposición a hacerse preguntas sobre el pasado.

VI.3. La Densidad Emocional del Momento y su Mérito Histórico

La "emotividad densa" que el análisis original atribuye a ese momento en el aula no fue un exceso sentimental: fue la señal de que el acto había alcanzado su objetivo más profundo. Una conmemoración que no produce incomodidad, que no activa resistencias, que no genera disputas, es una efeméride vacía. La reacción del estudiante demostró que el relato sobre la gestión de Ragone y sobre el rol de la iglesia en la represión no era una pieza de museo, sino un relato vivo con consecuencias en el presente.

En términos de Pollak (2006), el episodio ilustró que la ruptura del silencio siempre produce crisis en quienes sostenían, conscientemente o no, la versión que el silencio protegía. La presencia de Elia Fernández, referente de H.I.J.O.S. Salta, en ese momento del aula, añadió una dimensión adicional: la del relevo generacional en la lucha por los derechos humanos, representado por una organización de hijos e hijas de desaparecidos que llevan esa memoria como herencia y como proyecto.

 

VII. El Cierre y la Evaluación: Tensiones de Memoria, Laicidad e Identidad en la Salida del Instituto

La jornada concluyó con una conversación informal en el espacio de salida del establecimiento. En ella participaron Fernando Ragone, Blanca Lescano —quien había relatado previamente la Masacre de Palomitas y la detención de su madre—, el docente/moderador del espacio y, citado por los presentes, Daniel Tort, referente de la Liga Argentina por los Derechos Humanos.

VII.1. La Evaluación del Disenso Religioso: Laicidad como Conquista Política

El primer eje de la conversación de cierre fue la evaluación del episodio protagonizado por el estudiante religioso. La referente mujer adoptó una posición de firmeza institucional: recordó que en Salta se había logrado la laicidad en la educación pública como resultado de una conquista legal, y que esa conquista no era negociable. Para ella, la reacción del estudiante —si bien comprensible como manifestación de identidad personal— no debía confundirse con el derecho a imponer su fe en el espacio educativo.

Esa posición contrasta, en términos analíticos, con la de Fernando Ragone en el aula. Mientras Fernando apostó por la pedagogía de la escucha y el diálogo respetuoso, lBlanca Lescano marcó un límite político claro: la laicidad no es un punto de partida negociable sino una condición del espacio educativo democrático. Siguiendo a Maffía (2007), esa firmeza representa la defensa de un espacio de ciudadanía frente a la colonización de lo público por el dogma.

Las dos posiciones, sin embargo, no son contradictorias sino complementarias. Fernando aseguró que la transmisión de la memoria llegara a quienes piensan distinto mediante el respeto; Lescano aseguró que esa transmisión no se degradara en un relativismo que olvidara la responsabilidad histórica de las instituciones. Ambas estrategias son necesarias a cincuenta años del golpe para garantizar que la memoria crítica sea, al mismo tiempo, inclusiva y rigurosa.

VII.2. La Eficacia Pedagógica y el Perfil del Estudiantado

El segundo eje de la conversación de cierre fue la evaluación global de la jornada. Los participantes expresaron satisfacción con la receptividad del grupo, vinculándola a su formación específica en comunicación social. La observación de que "nos tocó un grupo de comunicación social" como factor explicativo de la calidad del intercambio no fue un halago banal: reveló la conciencia de los organizadores sobre la importancia del perfil de la audiencia en la transmisión efectiva de la memoria.

Los estudiantes de comunicación poseen herramientas conceptuales para procesar categorías complejas como "genocidio", "Estado terrorista" o "desaparecido". Pero además, son productores de discurso: su entrevista a Fernando Ragone, publicada en YouTube, prolongó el alcance del acto más allá del salón del instituto. En términos de Jelin (2002), los estudiantes de comunicación no fueron simples receptores de la memoria: fueron nuevos "emprendedores" que la procesaron, la re-codificaron y la pusieron en circulación para audiencias más amplias.

VII.3. El Cansancio como Evidencia: La Memoria como Trabajo

El tercer eje de la conversación de cierre fue el más íntimo: el cansancio acumulado tras una jornada de alta intensidad emocional y política. Las expresiones de fatiga registradas en el análisis original —"Ay, qué cansancio", "Espérate que no nos va a sacar la puerta"— no son datos menores. Son la evidencia corporal de que la memoria, tal como Jelin (2002) la define, es efectivamente un trabajo: un esfuerzo sostenido que demanda energía, atención y elaboración permanente.

Ese cansancio cierra el círculo de sentido del ensayo. Los "emprendedores de la memoria" no son figuras heroicas que habitan el pasado con distancia académica: son sujetos que cargan con el peso de esa historia en su propio cuerpo, y que lo ponen a disposición de las nuevas generaciones en cada acto, cada entrevista, cada conversación de aula. El retorno a la cotidianeidad que marca la salida del instituto no es el fin de la memoria: es el descanso entre una batalla y la siguiente.

 

VIII. Marco Teórico Integrado: Memoria, Territorio y Subjetividad Política

A lo largo del análisis de los distintos momentos de la jornada del 16 de marzo de 2026 han ido emergiendo, de manera entretejida, los aportes de los cuatro autores que conforman el marco teórico de este ensayo. En este apartado se propone una síntesis integrada de esos aportes en relación con el acontecimiento analizado.

VIII.1. Michael Pollak: La Emergencia de las Memorias Subterráneas

La aportación fundamental de Pollak (2006) al análisis de este acto es el concepto de memorias subterráneas: aquellas memorias que, durante períodos de represión o de hegemonía de una versión oficial del pasado, circulan en círculos íntimos o permanecen en silencio, aguardando las condiciones sociales que hagan posible su emergencia pública. En el acto del 16 de marzo, ese papel lo cumplió ante todo la memoria de Mercedes Ochoa: la de una ex colaboradora de la gestión ragonista que durante décadas no tuvo un espacio institucional donde depositar su testimonio.

El año 2026, a cincuenta años del golpe, ofreció ese espacio. Y el instituto "Abuelas de Plaza de Mayo", con su carga simbólica explícita, fue el escenario apropiado para que esa memoria subterránea emergiera y se articulara con el relato oficial de la justicia transicional. El testimonio de Mercedes sobre el sueldo del gobernador, sobre las "siete chicas del doctor", sobre las escuelas de la Puna, no fue solo una anécdota sentimental: fue la evidencia de una ética de gestión que el discurso político necesitaba para no quedarse en abstracción.

VIII.2. Elizabeth Jelin: Las Batallas por la Memoria y el Trabajo de los Emprendedores

Jelin (2002) propone entender la memoria no como un estado sino como un proceso: un trabajo activo, conflictivo y permanente en el que distintos actores sociales compiten por el sentido del pasado. El acto del 16 de marzo fue, desde esta perspectiva, una "batalla por la memoria" en múltiples planos simultáneos: entre la narrativa de los derechos humanos y el discurso que tiende a normalizar la dictadura; entre la reivindicación del programa político de Ragone y la reducción de su figura a víctima; entre la memoria crítica y el uso burocrático del pasado.

Los "emprendedores de la memoria" identificados por Jelin —Fernando Ragone, el director Segura, Blanca Lescano, la moderadora, los propios estudiantes— realizaron cada uno su trabajo específico en esa batalla. Ninguno de ellos lo hizo desde la neutralidad: todos lo hicieron desde posiciones sociales, generacionales y políticas concretas, lo que convirtió al acto en un mosaico de perspectivas que el análisis discursivo permite descomponer y articular.

VIII.3. Ludmila Catela Da Silva: La Territorialización y los Objetos como Artefactos de Memoria

Catela Da Silva (2010) desarrolla la idea de que la memoria no es solo un fenómeno cognitivo o discursivo, sino también espacial y material: se inscribe en territorios, objetos y cuerpos que funcionan como anclajes de sentido. El análisis del acto del 16 de marzo confirma esa perspectiva en múltiples dimensiones: el cuadro de Ragone colocado en el rectorado, la pared que lo rodea con otros retratos, el nombre del instituto, el "aula radio" donde se realizó la entrevista, las escuelas rurales de la Puna mencionadas en la charla previa.

Todos esos espacios y objetos son, en la conceptualización de Catela Da Silva (2010), "territorios de memoria": sitios en los que el pasado no se almacena pasivamente sino que se activa y produce efectos en el presente. La decisión de colgar el retrato de Ragone junto a figuras como Estela de Carlotto y San Martín no fue decorativa: fue una intervención en la geografía simbólica del instituto que reconfiguró el mapa de autoridades reconocidas y estableció una genealogía de la justicia social como valor institucional central.

VIII.4. Diana Maffía: La Politización de lo Privado y la Subjetividad Política

Maffía (2007) analiza cómo el ámbito de lo privado —la familia, el duelo, el cuidado— irrumpe en lo público para deconstruir hegemonías y exigir justicia estatal. Esa perspectiva resulta especialmente pertinente para analizar tres dimensiones del acto: el papel de las Abuelas de Plaza de Mayo como referente institucional del instituto; el rol de las "siete chicas del doctor" como motor feminizado de la política social ragonista; y la politización del propio Fernando Ragone, un nieto que construyó su identidad pública "en torno a esa desaparición".

La figura de las Abuelas representa, en términos de Maffía (2007), el ejemplo más contundente de politización de la maternidad en la historia reciente de América Latina: mujeres que transformaron su duelo privado en una demanda de justicia pública y que, al hacerlo, exportaron al mundo una categoría jurídica y política nueva —la del "desaparecido"— que hoy integra el vocabulario universal de los derechos humanos. Que el instituto lleve su nombre no es un homenaje sentimental: es una declaración política sobre qué valores sostienen la institución educativa.

 

IX. Conclusiones: La Memoria como Pedagogía Política a Medio Siglo del Golpe

El análisis del acto del 16 de marzo de 2026 en el Instituto "Abuelas de Plaza de Mayo" permite formular, a modo de conclusión, cuatro afirmaciones sobre el estado de la memoria en Argentina a cincuenta años del golpe cívico-militar.

En primer lugar, la memoria ha dejado de ser un reclamo exclusivamente familiar para convertirse en una política de Estado y una herramienta pedagógica institucionalizada. El retrato de Ragone colgado en el rectorado de un instituto terciario, la entrevista de los estudiantes de comunicación publicada en YouTube, el taller en el aula con referentes de organizaciones de derechos humanos: todo eso señala que la memoria ha encontrado nuevas formas de institucionalización que la protegen del olvido sin petrificarla en el bronce.

En segundo lugar, la memoria más potente no es la que se construye desde arriba —desde los discursos oficiales, los monumentos, las fechas conmemorativas—, sino la que emerge desde abajo, desde el testimonio de quienes vivieron los hechos en su dimensión cotidiana. El relato de Mercedes Ochoa sobre el sueldo del gobernador, la mención de las escuelas rurales de la Puna, los apodos familiares de las secretarias: esos fragmentos de memoria subterránea son los que dan carne y sangre a la figura del gobernador desaparecido y los que hacen posible que las nuevas generaciones lo perciban como un ser humano concreto y no como un prócer abstracto.

En tercer lugar, la transmisión de la memoria a las nuevas generaciones no es un proceso lineal sino conflictivo. El episodio del estudiante religioso en el aula ilustró con claridad que la memoria crítica produce incomodidad, activa resistencias y exige la disposición a sostener el conflicto sin resolverlo mediante la imposición. La estrategia de Fernando Ragone —invitar a "interrogar" el pasado sin exigir la conversión de quienes lo escuchan— es, en ese sentido, un modelo de pedagogía política democrática que reconoce la pluralidad de las subjetividades sin renunciar a la verdad histórica.

En cuarto y último lugar, el acto del 16 de marzo de 2026 demostró que la memoria en Argentina ha logrado integrar, en un solo tejido de sentido, lo académico, lo político y lo afectivo. La cita de Jelin en el discurso de Fernando, el testimonio de Mercedes Ochoa, el abrazo final entre el nieto y la ex colaboradora de su abuelo, el cuadro en la pared: todos esos elementos son simultáneamente evidencia histórica, argumento político y acto de amor. Esa integración es, quizás, la contribución más original de la experiencia argentina al pensamiento universal sobre la memoria y la justicia.

A medio siglo del golpe, la figura de Miguel Ragone ha abandonado definitivamente el territorio del duelo privado para instalarse en el de la pedagogía colectiva. Su retrato en el rectorado del Instituto "Abuelas de Plaza de Mayo" no es el final de un proceso de reparación simbólica: es el comienzo de una nueva etapa en la que las generaciones que no vivieron la dictadura asumen la responsabilidad de interrogar ese pasado, no para repetirlo como letanía, sino para que sus lecciones iluminen los debates del presente.

 

Referencias

Catela Da Silva, L. (2010). "Lo que merece ser recordado": Conflictos y tensiones en torno a los proyectos oficiales de memoria en espacios locales. Cuadernos del IDES, (17), 1–26.

Jelin, E. (2002). Los trabajos de la memoria. Siglo XXI Editores.

Maffía, D. (2007). Epistemología feminista: La subversión semiótica de las mujeres en la ciencia. Revista Venezolana de Estudios de la Mujer, 12(28), 63–98.

Pollak, M. (2006). Memoria, olvido, silencio: La producción social de identidades frente a situaciones límite. Ediciones Al Margen.

Asociación Ragone. (2026, 16 de marzo). Acto de Conmemoración del Gobernador Ragone y Donación de Retrato para la sala de directores en el Instituto "Abuelas de Plaza de Mayo" en el marco de los 50 años del Golpe cívico militar [Documento de análisis discursivo]. Salta.

 


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